jueves, 25 de febrero de 2010

Criminalización de la pobreza

El noventa y ocho por ciento de los jóvenes que pueblan las prisiones argentinas llegaron a ellas provenientes de los sectores más carenciados y marginados de la sociedad argentina. Estos adolescentes nacieron en villas miserias y desde muy pequeños se vieron empujados por la pobreza a ganarse la vida de alguna manera en la calle y a sobrevivir en ella. De esta forma su trajinar por el mundo los llevó de las villas a la calle, luego a raíz de haber cometido algún delito menor contra la propiedad privada fueron a parar a los institutos de menores, y por último, si es que no fueron abatidos por personal policial, se terminan pudriendo en las cárceles para adultos.

Como si esto fuera poco y con el drama que ello implica, existen varios casos solamente en la provincia de Santa Fe en los cuales familias enteras se encuentran tras las rejas. No tenemos que ir muy lejos para encontrarnos con compañeros que están en la misma prisión junto a sus hijos, estos a su vez tienen los suyos en los institutos de menores y por último las madres de los adolescentes se encuentran en prisiones para mujeres. Madres, padres, hijos, abuelos, nietos, hermanos en estado de cárcel. Es así pues, como gran parte de esta sociedad, los excluidos, la única respuesta que encuentran por parte de Estado, justamente por ser pobres, además de la miseria y el hambre, es LA CÁRCEL.

Si esto no es criminalización de la pobreza que carajo es?

Cómo decía nuestro compañero, el Gordo Taffo.

“El estado está llamado a mantener el orden, y mantener el orden quiere decir mantener a cada cual en su sitio y en su nivel. Quiere decir hacer que los ricos sigan siendo ricos; los pobres, pobres; y lo poderosos, poderosos; los humildes, humildes; quiere decir obligar a la mayoría del pueblo a trabajar para una minoría;
hacer que la mayoría obedezca y la minoría mande.”


Desde este espacio, los compañeros de Ciudad Interna, repudiamos con todas nuestras fuerzas todos los hechos y causas que excluyen y buscan como única solución la represión y el encierro. Porque sabemos y comprendemos mejor que nadie que esta política de encierro y exterminio sistemático de la población carcelaria favorece a unos pocos de clase dominante y excluye a la mayoría de los jóvenes y adultos de la parte pobre de la sociedad. Todo ello, con el fin de beneficiarse mediante el abuso de poder y autoridad sobre quienes padecemos la cárcel en nuestra propia carne.